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11/05/2021 Tximeleta gela - Vía de inclusión (Lukene Igartua)


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La palabra inclusión la escuchamos mucho últimamente, también cuando estamos hablando tanto de educación como de la situación de la sociedad. Euskaltzaindia dice que la inclusión es incluir a alguien dentro de un grupo humano para que forme parte de ese grupo.

Me parece muy oportuno hablar de inclusión en el caso de las personas con necesidades especiales y cuya inclusión es absolutamente necesaria tanto para las personas con necesidades especiales como para el conjunto de la sociedad.

Es cierto que la sociedad está cambiando y que hoy en día se crean puestos de trabajo o se impulsan actividades deportivas para las personas que viven en situación de dependencia, entre otras cosas. Sin embargo, en la mayoría de los casos, estas actividades no se sitúan en el centro de la sociedad, es decir, se integran en los talleres ordinarios o competiciones deportivas habituales. Creamos ámbitos especiales para su desarrollo, ya que nos parece imposible abrir nuestros espacios habituales a una persona en situación de dependencia. Además, así nos parece que los apoyamos.

En educación diría que también vamos por el mismo camino de la sociedad, pero algo más adelante, porque a la escuela siempre se le exige tapar varios agujeros que la sociedad no tapa. Hoy en día, la mayoría de los niños y niñas se escolarizan a pesar de las dificultades; pero cuando la inclusión del alumnado con necesidades especiales se encuentra con la exigencia curricular, surgen nuevos caminos, generalmente menos inclusivos.

Los que más dificultades tienen en la escolarización son los alumnos con un nivel de dependencia muy elevado. Estos alumnos, a menudo, pueden tener dañado el sistema motor, la cognición y hasta los sentidos. En consecuencia, las dificultades para seguir actividades relacionadas con los contenidos curriculares se manifiestan desde edades muy tempranas. Ante esta situación, los padres queremos soluciones, y lo que propone el sistema educativo en la mayoría de los casos, es que los alumnos se ubiquen a escuelas especiales, al margen de la escuela ordinaria.

En nuestra comarca tenemos dos casos destacables que rompen esta tendencia, dos aulas que escolarizan a alumnos con un grado muy alto de dependencia en las escuelas ordinarias: una en Primaria, en la escuela Luis Ezeiza de Eskoriatza; otra en Secundaria, en el Instituto Arrasate. Estas dos aulas estables de Aspace Gipuzkoa están ubicadas en dos centros públicos de Goieskola de nuestra comarca. Y como nunca es fácil trazar caminos, estas dos aulas tuvieron también sus dificultades al principio.

Abrir un nuevo aula en un colegio siempre es gratificante, pero cuando el nivel de dependencia de los cinco alumnos que vienen a él es muy alto, hace falta algo más que alegría. En Eskoriatza encontramos implicación: de los profesionales de Aspace, de los profesores de Luis Ezeiza, de los trabajadores y, no se puede olvidar, de los alumnos y de la asociación de padres. Antes de abrirse el aula en septiembre de 2014, todos estos colectivos estaban trabajando activamente: viendo cuál era la situación de los alumnos o pensando cómo se compaginarían sus necesidades diarias en las actividades del centro. Perdiendo el miedo a este nuevo tipo de diversidad, al fin y al cabo. 

La palabra protección, además de cuidar, significa guardar y, muchas veces, prevalece el segundo significado. Si el niño con muchas dificultades va, por protegerlo, a una escuela especial, los otros niños no tendrán noticias de él ni conocerán ni normalizarán sus dificultades.

"Si sufre una crisis epiléptica en el aula ordinaria, será duro, pero si los profesores estamos tranquilos, cuando el niño se recupere, explicaremos a los demás con naturalidad lo que le ha pasado". Cuando un profesor de mi hijo me dijo esta frase comprendí el trabajo de preparación que habían hecho, por un lado, y cómo entendían la inclusión, por otro.

Han hecho salidas, por ejemplo, pasar la noche en un albergue junto a otras veinte personas de la clase. Esta actividad totalmente habitual para la mayoría de los niños es totalmente inusual en el caso de los alumnos con un grado de dependencia muy elevado. Pero diría que lo más sorprendente es la relación natural de los alumnos del colegio con los alumnos del aula estable, que se acercan sin miedo; y si tienen la cabeza caída sobre el pecho, le levantarán la cabeza con una mano haciendo la fuerza que su cuello no puede hacer, mientras con la otra mano comen bocadillo. Con naturalidad.

Los recursos son absolutamente necesarios, especialmente los recursos materiales, espaciales y personales. La especialización también es básica. Sin embargo, diría que las ganas, la implicación y el deseo de una comunidad escolar de responder con integridad a la diversidad de la sociedad son la base del éxito de un proyecto de estas características.

Cuando guardamos algo no se puede ver y aprendemos difícilmente de lo que no vemos. Hay sociedad de futuro en nuestras aulas, y el primer paso para conseguir una sociedad inclusiva es que estos niños que van a llegar en el futuro compartan la vida escolar con alumnos con diversidades cognitivas y funcionales.

 

https://goiena.eus/komunitatea/ligartua/1620372128672-tximeleta-gela-inklusio-bidea





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